Siguiendo el principio de la termodinámica que la energía no se crea ni se destruye pero puede cambiar su forma, se podría llegar a la radical determinación que ningún recurso se agotaría por lo cual tampoco habría que racionalizar el mismo recurso. Si se entiende de manera acertada esta afirmación citada, se debe tener en cuenta que el hecho de que no se cree o por el contrario se destruya, sí puede cambiar a formas de energía no recuperables, he aquí cuando entra la preocupación y la literal ‘materia’ en cuestión, cómo puedo evitar tanta energía no recuperable y cómo volver procesos mucho más eficientes. La interacción del ser humano con el entorno va en detrimento por no saber manejar los recursos naturales vistos como energía en sus diferentes estados. Otrora, cuando la civilización estaba en un paupérrimo grado de desarrollo industrial, quizá el equilibrio en el sistema –visto como entorno medioambiental- no tenía un desorden notorio; luego al paso de las generaciones y de revoluciones industriales, en las que se logró dominar y dilatar el conocimiento científico para tomar energía de diferentes fuentes y expresarla en otra forma de energía mucho mas potente y eficiente, de ahí nace el masivo uso de combustibles fósiles como el carbón y el petróleo para el uso en calderas para fábricas, transporte y energía expresada en electricidad para iluminar toda una ciudadela, entre otras. Al mismo tiempo en que se fue desarrollando la industria de modo ecuménico, lo fue también el crecimiento demográfico en el planeta y asimismo comenzó la competencia por espacio y alimento, lamentando serios problemas por desnutrición, pobreza y ‘falta de energía’ de una olvidada parte del planeta que asciende en cifras cada día más. La sobreexplotación por pastoreo y agricultura fue incrementando los terrenos áridos y de fertilidad limitada, en conjunto, con la escasez de alimentos en contravía de su demanda a nivel mundial.
El mal uso de la energía disponible en el planeta, junto la ambición y la comercialización de los bienes naturales han ocasionado “La Entropía del Siglo XXI”, el desorden, y la pérdida innecesaria de materia fundamental para la vida, han obligado a la sociedad civil al replanteamiento de sus hábitos de consumo y maneras de desarrollo sustentable. Ha sido menester implementar políticas para salvaguardar los recursos naturales, tales como los hídricos que se han ido contaminando por recirculación a partir de los ciclos naturales. Como resultado de este mal uso, se han venido incrementando desastres naturales, tal vez no esperados, pero si pronosticados, como el actual y en furor tema del Calentamiento Global, que pareciera responder a la primera ley de la termodinámica por acercamiento de la tierra con el sol por su guía en la orbita espacial, pero no es descartable la teoría de que ésta afección se deba a respuestas al comportamiento antrópico, por el uso extensivo de compuestos químicos nocivos para la capa de ozono que la debilitan y permite la penetración directa de rayos ultravioleta a la antroposfera, que por acción secundaria, derrite poco a poco los polos creciendo el océano en unas cuantas unidades de medida, causando desórdenes y desastres de magnitudes quiméricas. La ingeniería se ha venido desarrollando en el contexto actual para determinar soluciones efectivas y de impacto acertado con las problemáticas que cobijan el manto terrestre y que en el peor de lo casos ponga en riesgo a una fracción parcial o total, la existencia de vida. Cómo solución para disminuir el extensivo uso de combustibles fósiles, se encontraron alternativas aparentemente óptimas, pero visto desde el punto de vista industrial y de transporte, pero tropezando con la realidad, teniendo en cuenta la escasez de alimentos y terrenos fértiles, este caso particular se refiere a los agro-combustibles, también llamados bio-combustibles o bio-etanol; este tema se ha llevado a debate internacional para determinar que tanto puede beneficiar o afectar a la sociedad en general, esto en cuanto a combustibles; como solución para disminuir la emisión de gases perniciosos para la capa de ozono, se llevaron a cabo tratados internacionales en los que se definió, tasas de contaminación por rebajar, y formas de controlar que esto se esté llevando a cabo con reprendas económicas.
Como se ve expresada en la ley de Liebig, el crecimiento es limitado por aquel nutriente menos disponible en términos de necesidad y que estos factores interactúan entre sí, por lo tanto, de no tener precauciones y estar alerta a los cambios; en estos tiempos, en que la tecnología y el desarrollo agro-industrial tienen el mando del planeta, soluciones prácticas y de ajustados presupuestos, son las alternativas que nos tiene que brindar estabilidad y proporcionar seguridad en todo aspecto (alimentario, ambiental, energético, etc.), si no se hace un adecuado uso de los recursos minerales-combustibles, terrenales-agropecuarios, entre todas otras, ya se sabrá qué esperar, y el factor limitante tendrá acción sobre la antroposfera, trayendo con sí mismo desastres naturales, epidemias y guerras, con finales indeseables y quizá hecatómbicos.
