Esta exposición deja mucho que pensar durante su recorrido, y contextualizándolo en su época y en la contemporaneidad. Refleja la banalidad de la guerra como una lucha entrópica de autodestrucción y de insatisfacción consigo mismo, en la que su único y desdeñado resultado es el lamento, el llanto, la tristeza, la agonía y al final el fenecimiento de masas inocentes victimas de los hambrientos por el poder y
el territorio.
el territorio. De la obra de Don Francisco de Goya y Lucientes, se debe destacar la manera en que está expresada, a modo de bitácora, secuencial y redactadle, un hombre que vivió los fines de la inquisición, y que pudo observar ocasionalmente en su cuarto donde realizaba sus obras, plasmaba en sus dibujos el sufrimiento de la España de principio de siglo XIX.
Este pintor español que padeció de Sífilis a causa del plomo que utilizaba para hacer sus cuadros y después sufre de sodera al parecer causado por su misma enfermedad, lo lleva a cambiar su forma de pintar a algo más crudo y menos amable, de lo que venía haciendo con anterioridad para la realeza española y francesa. Goya realiza esta obra sin ningún beneficio económico, pero en sus ilustraciones deja ver sus sentimientos de naturaleza neutra, en la que no está ni con el poder ni con el popular, simplemente muestra su visión de la guerra como una arma de autodestrucción y que como consecuencia solo trae lamentos y malos recuerdos (para quienes pueden observarlo) ya que después de muerto solo se puede apreciar su féretro.
La sección que mas me impresionó y me dejó ver el desconsuelo y el sentimiento de este gran pintor, fue la parte de “Caprichos enfáticos” donde se puede apreciar la coherencia de imágenes y poderlas contrastar con las analogía hechas con seres entre humanos y animales, en la que hace la alegoría del humano como el ser mas parecidos a las bestias que se devoran a si mismos.
Es una obra que no se puede dejar pasar por apercibido, y de la cual se puede enfatizar, contextualizar y reflexionar sobre la situación actual a nivel local e internacional, ya que después de mas de 200 años todo sigue en esencia igual.
Es de lamentar la perdida de la obra “Tristes premoniciones de lo que ha de acontecer”, pero el que lo tiene debe tener su propio criterio para haber sustraído el cuadro de su lugar, es de esperar que aparezca el cuadro, ya que es patrimonio de la humanidad, y no valla a terminar en el mercado de los peristas a manos de un narcotraficante de mal gusto, para adornar su chimenea de 30 quilates.
